"Equidistancia"
Podría decirse que quien se sepa pintora o pintor, o se defina como tal, sabe perfectamente que tiene que ubicarse frente a la pintura según la adopción – cognitiva, sensorial, intelectual – de algo que podría llamarse una toma de posición, un ángulo de enfoque, una mirada a la vez reflexiva y proyectual; eso que podría definirse en términos de discurso como un “punto de vista” pero que excede los límites de la razón conceptual y estética para imponerse como una módica y personal filosofía experiencial. A la vez, cada artista se mira a sí mismo en relación con sus colegas, en un constante ir y venir de sintonías y discordancias, como si la devota adhesión a ese quehacer común fuera un espejo inestable donde se refleja la propia fisonomía y simultáneamente la del otro, cada una de ellas entrando en foco y desenfocándose alternativamente, según la impredecible dinámica de la experiencia. Delfina Bourse y Mariano Benavente son, como se sabe, colegas pintores, tan cercanos en lo personal como opuestos en sus lenguajes, allí donde el cuerpo de obra de cada uno puede relacionarse justamente a partir de una notoria diversidad. En este sentido, la geografía de la sala es más que nunca un campo de pruebas; un laboratorio en tránsito donde se induce al espectador, y a los propios autores, a detectar, a proponer, a experimentar, un nuevo lugar de la mirada desde donde observar en perspectiva el fenómeno mixto que específicamente allí se produce. Una situación donde las dos singularidades que conviven coyunturalmente generen una tercera entidad equidistante entre ambas, para entrenar el campo subjetivo en una suerte de reveladora ecuanimidad perceptiva.
Eduardo Stupía
Los Artistas

Delfina Bourse























